
El Arete Libre (5.10a / 6a) · deep water solo
Me sostengo de los muertos de hace 15 millones de años
Held Up by the 15-Million-Year-Old Dead
Cine-ensayo personal · 17 min
Estreno en · 21 de octubre de 2026
Sinopsis
Un escalador puertorriqueño sube, sin cuerda y sobre el mar, una pared a pasos de la cueva taína de Arecibo —justo cuando la reserva entra en una etapa nueva—.
Escalada sin cuerda, cosmología taína y tiempo profundo. Empieza con una mano en un canto de roca y una promesa que el narrador se hizo: que el nombre de esta costa guardaba un sentido. Lo revisa, y no aguanta.
Lo que queda es la piedra —los rostros tallados hace más de quinientos años, la duna de la Edad de Hielo hecha roca y, debajo de todo, el mar cálido del Mioceno— y una voz que insiste en que nada de esto importa.
El film no toma posición sobre ningún proceso legal ni legislativo. Invita a mirar el carso —la caliza que cubre cerca del 27 % de la isla— como algo más que un recurso.
Acto I · La voz en el carso
Cualquier escalador decente sube esto de calentamiento.
Si me caigo en este tramo, no me mato —pero de seguro me jodo la vida.

Tres voces · Español
Lo que tengo en la mano son los muertos rehechos. Piedras más jóvenes que las criaturas que las componen.
What I’m holding is the dead, remade. Stones younger than the creatures they’re made of.
Tres voces · Inglés
“Sentimental about sediment. It sank without a reason — and so will you.”
Sentimental con el sedimento. Se hundió sin razón —y tú también.
Tres voces · Japonés
karada o oikomi, tamashii o migaku. sore koso ga shugyō da.
Llevas el cuerpo al límite y pules el alma. Eso es el shugyō.
体を追い込み、魂を磨く。それこそが修行だ。
Arasibo
El nombre
Arasibo, el cacique. De su nombre viene Arecibo. Eso le contaron.


Lectura: vn muy buen c·a·ç·i·q·u·e

Lectura: franco yamayca A·r·e·ç·a·b·o

Lectura: franco yamayta a·r·a·ç·i·b·o
La ç es la cedilla del castellano del siglo XVI y sonaba como una s: «Araçibo» se lee «Arasibo». Ningún escribano lo escribió dos veces igual. La forma con s la fijó Coll y Toste en 1907, en la Prehistoria de Puerto Rico; en 1891, en sus Crónicas de Arecibo, él mismo todavía escribía «Aracibo».
Debajo
Los taínos, con sus miles de años, aquí son recién llegados.
Hoy
El Arete Libre, 5.10a. Sin cuerda, con el Atlántico debajo.
Un crew de tres y unos panas. Los primeros movimientos son los peligrosos: ahí abajo todavía hay roca y no mar. Arriba reclama, abajo traga.

La mano en la roca; la mano en el papel. Marcela M. Zegrí Hernández pintando «El Arete Libre» desde la orilla. Fotogramas del film. Hace más de 500 años
Rostros tallados en la roca de la cueva.
Los cemíes en la piedra y las opías —los muertos— saliendo de noche a comer guayaba. Al anochecer, de las grietas salen murciélagos. De verdad salen.
De una lengua entera quedan doscientas y pico de palabras, seis oraciones. Ellos tenían un mundo entero.

Lo que le pusieron a la piedra: un nombre rayado la semana pasada, en la pared de la cueva. Fotograma del film. Final de la Edad de Hielo · lo que se toca
Una duna hecha roca.
El mar hizo arena de sus propios muertos —conchas, corales, algas—, el viento la amontonó y el agua la volvió a pegar en piedra. Lo que tiene en la mano son los muertos rehechos. Y el mismo mar, ahí abajo, se las está comiendo de vuelta, grano a grano.

El mismo mar, ahí abajo, comiéndosela de vuelta. Fotograma del film. 
Leyenda · lo que dicen los colores
-
Depósitos de playa
Reciente — arena de carbonato: conchas y esqueletos marinos molidos, y granos que el mar le arranca a las dunas cementadas -
Roca de playa
Reciente — arena de playa pegada con calcita -
Arena de duna
Reciente — arena suelta, igual a la de la playa de al lado -
Depósitos de transición
Reciente — arena de duna y de playa que el viento tiende, en capas finas, sobre lo demás -
Depósitos de pantano
Reciente — arcilla negra o gris, empapada de agua -
Depósitos de laguna
Pleistoceno — fondo de lagunas y pantanos viejos, a ras del nivel del mar -
Dunas cementadas — eolianita
Pleistoceno — la pared que se escala -
Depósitos de manto
Mioceno a Reciente — arena y arcilla varadas sobre la caliza mientras el agua la disolvía -
Caliza Camuy
Mioceno — la piedra vieja, al lado y debajo de la pared - Contornos estructurales — cota, bajo tierra, del tope de la caliza Aguada; «?» donde es probable
- Corte A–A′ — la línea del perfil geológico del pliego
- 4CPR — pozo de prueba: de ahí sale el grosor de la caliza (171 m)
La costa del film en el mapa geológico de 1968: Punta Las Tunas e Islote, junto a la Cueva del Indio. Cada color es una roca distinta y una edad distinta; las dos del film van marcadas. USGS I-551 (Briggs, 1968), escala 1:20 000, dominio público. -
Depósitos de playa
Mioceno · lo que sostiene
Un mar cálido y turquesa, un bajo de coral detrás del arrecife.
Cuatro millones de años de mar apilando caliza, y al final ni un río que lo enturbiara. La isla —volcanes viejos, ya gastados— era tierra baja, sin montañas todavía. Criaturas que nadie va a nombrar cayeron al fondo, capa sobre capa, y se hicieron la piedra que sostiene toda la costa.
El mar tenía un rey: el megalodón —dieciocho metros, tres veces un tiburón blanco—. En el carso todavía aparecen sus dientes.

El mismo mar, hoy. Fotograma del film.

Dientes de megalodón del carso del norte: uno hallado en el sur de Isabela (izq.) y otro en Moca, todavía dentro de la caliza (der.). Fotos: Weather News P.R. (2020). En febrero de 1992, en excavaciones junto al vertedero municipal de Isabela, aparecieron ocho dientes incrustados en la Caliza Aymamón —Mioceno medio, hace entre ~16 y ~11 millones de años—; el mayor, de unos 96 mm de alto (Nieves-Rivera, Ruiz-Yantín y Gottfried, 2003).
No hay opías en esta piedra. Ni dioses que me escuchen. Y aun así, cuando subo, me agarro de la vida hecha roca. Y debajo, sosteniéndola, los muertos de hace quince millones de años.

Acto IV · El crux
La mano cierra sobre la presa. Sube. El mar entero abajo.
Créditos
- Sebastián Amaral
- Diego Vázquez Torres
- Marcela M. Zegrí Hernández
- Bryant Huffman — coach
- Yuyu — compañero de escalada
- Joaquín José Acevedo — escalador
- Sebastián Bosques — escalador
- John Campis — escalador
- Nilsa — escaladora
- Jesús J. Pérez Carballo
- Richard B. Kaufman López
- Bryant Huffman y El Bloque
- por el acceso y por el día, y por todo el entrenamiento que hizo posible que siquiera pudiera intentar escalar esto
- Sebastián Amaral
- por guiar, y por la soga para salir del agua
- Zulynes Avilés
- por la casa
- Jesús J. Pérez Carballomi papá
- por grabar mi niñez y por celebrarme el cumpleaños en Time Out
- Weipeng Zhuo
- por cubrirme los días que me tomé del trabajo
- Manuel Pérez CaroRichard B. Kaufman LópezVivian Pérez IrizarryCarlos Ramírez
- por leer el guion
- Licenciada vía Epidemic Sound
- Archivo General de Indias, Patronato, 175, R.1 · Ministerio de Cultura (España) — PARES · Mapa geológico I-551, USGS (Briggs, 1968)
Si llegaste hasta aquí, ya sabes de qué va esto. Cuando haya otra pared o el próximo film, te escribo.
Después de los créditos · los papeles
Y esta vez lo revisé.
El nombre · letra a letra
Cinco siglos escribiéndolo, y nunca dos veces igual.
1515 · 13 de marzo
Areçabo
Francisco yamayca Areçabo
1521 · 7 de diciembre
Araçibo
Francisco yamayta araçibo
1854
Aracibo
Francisco Jamayca Aracibo
1866
Aracibo
Francisco Jamayca Aracibo
1889
Areziba
Areziba
1891
Aracibo
el cacique Aracibo
1894
Arazibo
Francisco Jamaica Arazibo
1907
Arasibo
Arasibo
«Preferimos escribir siba con s, porque el boriqueño no ceceaba»
1515 · 13 de marzo
Cédula de Sancho Velázquez, repartidor de indios · Archivo General de Indias, Patronato 175, R.1, f.2r, línea 25
«çient personas en el caçique Francisco yamayca Areçabo»
La primera vez que alguien escribe el nombre. Un repartidor de indios, entregándolo con cien personas al lugarteniente de un secretario del rey. Con e, con ç, con a.
1521 · 7 de diciembre
Traslado notarial de la cédula hermana (la de los doscientos) · mismo legajo, f.5v, línea 1
«el caçique Francisco yamayta araçibo con dozientas personas»
Seis años después, otro escribano copia la orden hermana y ya lo escribe distinto: a, i, y una cedilla que esta vez sí se ve. Es la copia que va a llegar a la imprenta.
1854
Alejandro Tapia y Rivera, Biblioteca histórica de Puerto-Rico, p. 347
«el cacique Francisco Jamayca Aracibo con doscientas personas»
Trescientos años en los archivos del rey. Tapia lo imprime por primera vez y la ç se vuelve c: la imprenta no tenía paciencia para cedillas.
1866
José Julián Acosta, notas a la Historia de Abbad y Lasierra, pp. 93–94
«el Cacique Francisco Jamayca Aracibo con 200 personas de sus indios»
Acosta lo reimprime en sus notas y, en la suya, ya escribe «Jamaica» a secas. Es aquí donde lo va a leer Brau.
1889
Agustín Stahl, Los indios borinqueños, p. 67
«Areziba, cuyo distrito se hallaba en la demarcación que hoy ocupa la villa de Arecibo»
Stahl lo hace señor de un distrito —con z, terminado en a— y lo supone en los combates, a las órdenes de Guaybana. Ningún cronista lo vio ahí.
1891
Cayetano Coll y Toste, Crónicas de Arecibo
«encomiendan á su secretario Lope Conchillos el cacique Aracibo con doscientos indios y naborías»
Coll y Toste, que es de Arecibo, todavía lo escribe como Tapia: con c. La s le va a llegar dieciséis años después.
1894
Salvador Brau, Puerto Rico y su historia: investigaciones críticas, p. 144
«el cacique Francisco Jamaica Arazibo… sonando junto á éste el de Jamaica, nombre correspondiente á la isla»
Brau lo escribe con z y lee el otro nombre: Jamaica. Sospecha que el hombre no era de aquí —un indio traído de otra isla— y que «cacique» quería decir capataz. Es el historiador del que habla el film.
1907
Cayetano Coll y Toste, Prehistoria de Puerto Rico, vocabulario
La s es de 1907. Coll y Toste la puso a propósito, y esa es la forma que llegó al escudo del pueblo: la corona, explica el municipio, es la del «Cacique Francisco Xalamanca Arasibo».
La s es de 1907; la i, de 1521; la e, de 1515. Ningún escribano lo escribió dos veces igual.
Archivo General de Indias (PARES) · Tapia 1854 · Acosta 1866 · Stahl 1889 · Coll y Toste 1891 y 1907 · Brau 1894 · historial de Wikipedia · Wayback Machine. Cada testigo, con su fuente →
La lengua · seis oraciones
De una lengua entera, lo que alguien se paró a escribir.
1 · En un cuento
Ahiacauo Guarocoel
Conozcamos a este nuestro abuelo

2 · Muriendo
Dios naboría daca
Yo soy siervo de Dios

3 · Hallando oro para otro
Ó cama guaxeri guariquen caona yari
Oyes, señor: mira, ven a ver el joyel de oro

4 · Con las manos cortadas
Mayanimacaná, Juan Desquivel daca
No me mates, porque yo soy Juan de Esquivel

5 · Rezando
Técheta cynato guamechyna
Se irritará mucho el Señor

6 · Contestándole
Guaibbá. Cynato machabuca guamechyna
Vete. ¿Qué me importa a mí que Dios se irrite?

150 de doscientas y pico · cada una con su página
seis oraciones
1 · En un cuento · anotada hacia 1498
Fray Ramón Pané, Relación acerca de las antigüedades de los indios, cap. XI
«Ahiacauo Guarocoel, che uuol dire, Conosciamo questo nostro auolo»
Los cuatro gemelos, hijos de Itiba Cahubaba —la que murió de parto—, huyendo de Yaya, al llegar a la puerta de Bayamanaco y ver que llevaba cazabe. Es la única de las seis que no dijo nadie: es de un cuento que le contaron a un fraile.
Pané, un ermitaño jerónimo, la escribió en La Española hacia 1498, por mandato de Colón. Su castellano se perdió: entera solo queda la traducción al italiano de Alfonso de Ulloa, impresa en Venecia en 1571 dentro de la vida de Colón que publicó su hijo Fernando.
2 · Muriendo · anotada hacia 1498
Fray Ramón Pané, Relación, cap. XXV · Bartolomé de las Casas, Apologética historia, cap. 167
«Dios naboría daca, Dios naboría daca», que quiere decir, en la lengua más común y más universal desta Isla, «yo soy sirviente y criado de Dios»
Guaticaba, de la casa de Guanáoboconel, en Macorís. Bautizado Juan Mateo el día de San Mateo de 1496. Lo mataron los de Guarionex, con su hermano Antón y otro, diciendo esto a voces. Pané escribió que murió mártir; Las Casas, en la misma página en que lo copia, que no: que los mataron «porque vivían con los españoles».
Pané lo supo por los que estaban presentes. La imprenta de 1571 lo dejó en «Dio Aboriadacha»; Las Casas, que leyó el manuscrito, lo escribió «Dios naboría daca» y lo desarmó: naboría, criado; daca, yo.
3 · Hallando oro para otro · hacia 1502
Bartolomé de las Casas, Historia de las Indias, libro II, cap. 3
«…y dícele: ó cama guaxeri guariquen caona yari. Ó cama, dice oyes, guaxeri, señor, guariquen, mira ó ven á ver, yari, el joyel ó piedra de oro; caona llamaban al oro.»
Una india de una cuadrilla de minas junto al río Haina, en La Española, al minero español —«el verdugo que no los dejaba resollar»—, al desenterrar, dando en la tierra con una vara o una barreta, la pepita de oro más grande que se había visto. El gobernador la tomó para el rey; se hundió con la flota en el huracán de julio de 1502. A ella, escribe Las Casas —que vio la pepita, no a la india—, «ojalá le hayan dado un solo bocado del cochino».
Las Casas la escribió entre 1527 y 1561 y la glosó palabra por palabra: ó cama, oyes; guaxeri, señor; guariquen, mira o ven a ver; yari, el joyel; caona, el oro. El libro no se imprimió hasta 1875.
4 · Con las manos cortadas · 1504
Bartolomé de las Casas, Historia de las Indias, libro II, cap. 18
«Díjole Cotubanamá: mayanimacaná, Juan Desquivel daca; “no me mates, porque yo soy Juan de Esquivel.”»
Cotubanamá, cacique de Higüey, en la isla Saona, con las dos manos recién segadas por la espada de Juan López. Él y el capitán Juan de Esquivel habían trocado los nombres —guatiao— y creyó que el nombre lo salvaría. Lo ahorcaron en Santo Domingo.
En Saona solo estaba Juan López; él lo contó. Las Casas, que había llegado a la isla en 1502 y estuvo en esa guerra, lo escribió todo junto, mayanimacaná; partirlo en mayani y macaná es cosa de los lingüistas de hoy. Es la única de las seis dicha en una guerra.
5 · Rezando · impresa en 1516
Pedro Mártir de Anglería, Décadas del Nuevo Mundo, década III, libro 8
«Teitoca teitoca, que significa: Estate quieto; Técheta cynato guamechyna, que significa: se irritará mucho el Señor. Guamechyna es Señor; Técheta, mucho; cynato, irritado.» (trad. Torres Asensio, 1892)
La mujer de un cacique, rezando en la capilla que los cristianos levantaron en su tierra, junto al lago salado de La Española, cuando el marido le pidió «el débito» allí mismo. Antes le había dicho Teitoca teitoca: estate quieto.
Mártir nunca cruzó el océano: la oyó en la corte, de los que volvían, y salió en latín en Alcalá en 1516, con la glosa: guamechyna es Señor; técheta, mucho; cynato, irritado.
6 · Contestándole · impresa en 1516
Pedro Mártir de Anglería, Décadas del Nuevo Mundo, década III, libro 8
«El marido dijo braceando: Guaibbá, esto es, vete; Cynato machabuca guamechyna, que se traduce: ¿Qué me importa á mí que Dios se irrite?» (trad. Torres Asensio, 1892)
El cacique, a su mujer, «braceando». La forzó allí. Mártir cuenta que se quedó mudo y medio manco en el acto, y que el resto de su vida barrió la capilla él mismo.
Mártir lo cuenta como un milagro, en la Década que dedicó al papa León X. Es la última de las seis, y la única que contesta a otra.
Doscientas y pico
Lo que un cronista se paró a anotar
Granberry y Vescelius, que juntaron todo lo que hay, cuentan más de doscientas formas de taíno clásico —casi todas nombres de plantas, de animales, de rangos y de gente—, media docena de oraciones enteras y un millar de topónimos.
Aquí van 150, cada una en la página de un cronista —Colón en su diario, Pané, Mártir, Oviedo, Las Casas—, con su grafía —las de Pané, como las leyó Arrom—, en singular, y casi siempre con lo que él dijo que significaba. Casi todas son cosas que se podían señalar con el dedo.
Y seis oraciones
Nadie las dijo tranquilo
Una hallando oro para otro. Una con las manos cortadas. Una muriendo. Dos discutiendo en una capilla. Y una en un cuento.
De una lengua entera quedan doscientas y pico de palabras, seis oraciones.
Pané c. 1498 (Ulloa 1571) · Mártir 1516 (trad. 1892) · Las Casas 1527–61 (ed. 1875–76) · Colón 1492–93 · Oviedo 1526–35 · Granberry & Vescelius 2004. Cada oración, con su página →
La roca · anatomía de la pared
Lo que tiene en la mano es una duna de la Edad de Hielo. Lo que la sostiene, mil setecientos metros de mar viejo.
La columna: el pozo 4CPR (Kewanee Interamerican Oil Co.; Briggs 1961), dibujado a escala, con la profundidad en metros. Sus relojes — Cuaternario: los últimos 2,6 millones de años · Mioceno: 23–5 · Oligoceno: 34–23 · Eoceno: 56–34 millones de años.
Kaye, Shoreline features and Quaternary shoreline changes, Puerto Rico, USGS PP 317-B (1959) · Briggs, Geologic map of the Arecibo quadrangle, USGS I-551 (1968) · Monroe, Geology of the middle Tertiary formations of Puerto Rico, USGS PP 953 (1980), con el pozo 4CPR de Briggs (1961). Cada afirmación, con su fuente →
01 · La pared
Una duna hecha piedra.
Eolianita: arena de viento, pegada con cal. Las capas inclinadas de arriba a la izquierda son láminas de la duna —el flanco que daba al mar—, cayendo hacia él. Los alvéolos son la lluvia disolviéndola hoyo a hoyo, y la sal que deja el rocío soltando granos al secarse. En 1959 un geólogo del USGS escribió de esta cresta que «tiembla entera cada vez que le pega una ola grande».

La frase, en su página. Clifford A. Kaye, Shoreline features and Quaternary shoreline changes, Puerto Rico, USGS Professional Paper 317-B (1959), p. 95: Punta Las Tunas —la cresta de la Cueva del Indio— como ejemplo de duna socavada por el mar. Dominio público (USGS). 02 · De qué está hecha
Conchas, corales, algas.
Casi todos los granos fueron algo vivo: pedazos de concha, de coral, placas de algas calcáreas, foraminíferos. Cuarzo hay, pero poco. Lo que los pega es calcita: la misma cal de los granos, disuelta por la lluvia y vuelta a cristalizar entre ellos. Y una pista de que esto fue duna y no fondo de mar: adentro casi no hay fósiles marinos —los pocos que hay son caracoles de tierra—.
03 · Cómo se formó
La costa estaba en otro sitio.
En la Edad de Hielo el mar subía y bajaba con los glaciares, y las dunas cementadas marcan dónde estuvo la orilla. Junto a la playa de entonces, el viento apiló la arena en dunas: capa sobre capa, las de arriba cayendo hacia el mar. Por eso las líneas de la pared van inclinadas.
Llovió.
La misma agua que afuera abre alvéolos, adentro pega: donde escurre, disuelve un poco de cal; donde se seca, la deja entre los granos como cemento. Grano a grano, la duna se hizo roca —las más viejas suelen ser las más duras—. Por qué la cal cristaliza justo ahí, el informe de 1959 admite que no lo sabía.
Y el mar volvió.
Subió otra vez y empezó a comérsela desde abajo: se lleva la arena suelta del fondo, abre cuevas, tumba pedazos. Lo que queda en pie es la arista. El Arete Libre es una duna a medio caer.
04 · Lo que hay debajo
Mil setecientos metros de mar viejo.
Hace más de sesenta años, a menos de un kilómetro de la cueva, una compañía petrolera perforó un pozo de prueba: 1 684 metros de caliza y marga antes de tocar los volcanes viejos. No sacaron un cilindro: sacaron esquirlas, y entre 122 y 171 metros no guardaron nada. Primero la Camuy —la caliza bajo la duna, final del Mioceno, quizá Plioceno—; después la Aymamón, el bajo de coral de los dientes de megalodón; a medio kilómetro, la Aguada: quince millones de años. Y sigue. Lo que sacaron fue esto.

De dónde sale la cifra: Watson H. Monroe, Geology of the middle Tertiary formations of Puerto Rico, USGS Professional Paper 953 (1980), p. 8. El grosor de estas rocas «se ha determinado solo en un pozo de prueba perforado en la costa entre Arecibo y Barceloneta», donde Briggs (1961) contó 5 527 pies —1 684 m— de roca sedimentaria sobre los volcanes del Eoceno (?). Dominio público (USGS). 
Y dónde estaba el pozo, en el mismo informe (p. 22): «drilled near the coast (130,830 E., 72,780 N., Arecibo quadrangle) about midway between Arecibo and Barceloneta». Que eso caiga a unos 500–700 m de la cueva lo dice el símbolo «4CPR» en el mapa de Briggs (1968), al sur de Punta Las Tunas.
El Mioceno · los hombros
Con estos hombros. Los míos.
Mioceno · al otro lado del mundo
El planeta era de los simios
Más de cincuenta géneros de simios entre hace 23 y 5 millones de años, en África, Europa y Asia. Aquí, los que Almécija y su equipo ponen en su figura, cada uno con su tramo de tiempo. Ninguno se parecía del todo a los de hoy.
Pasada la línea de puntos ya no es Mioceno: son los primeros de la línea humana —también simios— y los que quedan. En la figura original cada uno lleva un color según de quién sea pariente: ocho colores, tres dicen «o» y uno dice «no se sabe». Por eso aquí no hay ramas.
Uganda · Baviera · Cataluña · Toscana
Algunos, empezando a colgarse
Morotopithecus, hace unos 21 millones de años, ya tenía la cavidad del hombro de un simio. En Danuvius (12) y en Hispanopithecus (10) se acorta el olécranon, la punta de hueso del codo; en Oreopithecus (7) ya es como el de cualquier simio de hoy. Como el tuyo, en un simio que no es tu abuelo: cuatro animales de cuatro sitios, ninguno en tu línea.
Kibale y Taï · 2006–2022
Lo que midieron en los chimpancés
Fannin, Joy, Dominy, McGraw y DeSilva filmaron chimpancés salvajes en Kibale (Uganda) y mangabeyes en Taï (Costa de Marfil) subiendo y bajando de los árboles. De perfil; sobre cada fotograma, tres puntos por articulación; el hombro, contra el tronco del árbol. Veintitrés bajadas, treinta y nueve subidas. Bajando, el chimpancé abre el hombro 14 grados más y estira el codo 34 grados más que subiendo. El mono, casi nada: 4 y 3.
Su lectura: este hombro suelto no es solo para colgarse. También sirve para bajar frenando. Y puede, dicen, que fuera al revés: hecho para colgar, y salió bueno para bajar.
Hoy
Quedamos ocho grandes simios
Cuatro géneros, ocho especies: tres orangutanes, dos gorilas, dos chimpancés y nosotros. Y los gibones, que son simios pero no grandes. Lo demás del árbol es fósil.
El planeta era de los simios. Decenas de especies, algunas empezando a colgarse de las ramas. Con estos hombros. Los míos. Hoy quedamos ocho grandes simios.
Almécija et al. 2021 (Science, fig. 3) · Fannin et al. 2023 (R. Soc. Open Sci., 10: 230145) · Wikipedia, Hominidae. Cada afirmación, con su fuente →
Prensa
Kit de prensa.
Estreno: miércoles 21 de octubre de 2026, 12:00 (hora de Puerto Rico; 18:00 en España). Gratis, en YouTube.
Estreno, textos para copiar, ficha y las preguntas que te vas a hacer, en una página aparte.
Lo próximo · la lista
Cuando haya otra pared, o el próximo film, te escribo.
La escalada y el cine van juntos aquí: lo que suba, lo que ruede, y los papeles que me encuentre por el camino. Unas pocas veces al año, cuando de verdad haya algo.
Tu correo lo guarda Kit, que es quien manda la lista. No se vende ni se comparte con nadie. Te sales de un clic, al final de cualquier correo.